María Eugenia Baptista Zacarias: Estrés, Causas, consecuencias y tratamiento
El estrés es la reacción del cuerpo ante situaciones dañinas, ya sean reales o percibidas. Cuando se siente amenazado, se produce una reacción química en el cuerpo que permite actuar de una manera que evita lesiones.
Esta reacción se conoce como la respuesta al estrés. Durante la respuesta al estrés, aumenta la frecuencia cardíaca, la respiración se acelera, los músculos se tensan y la presión arterial aumenta. El organismo se ha preparado para actuar.
El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, aunque hoy en día puede convertirse en una patología cuando este mecanismo de defensa puede acabar, bajo determinadas circunstancias frecuentes de ciertos modos de vida, desencadenando problemas graves de salud.
Esta es la manera en la que nuestro cuerpo nos protege. Cuando hay un correcto equilibrio, nos ayuda a mantener la concentración, nos sentimos con energía y estamos alerta. En situaciones de emergencia, el estrés puede salvar nuestra vida, nos permite defendernos, por ejemplo, si manejamos nuestro auto, podemos frenar para evitar accidentes o si hay un sismo, nos podemos poner en un lugar seguro.
Causas
Las causas por las que se puede desarrollar estrés son diversas. Aunque ciertos sucesos vitales que afectan a la familia o el entorno social en que uno vive puede ser causa del estrés, sin duda el factor más habitual es la presión en el ámbito laboral. Esta situación generalmente está provocada por unas condiciones de trabajo y formas de organización que responden más a procesos tecnológicos y criterios productivos que a las capacidades, necesidades y expectativas del individuo.
Causas externas del estrés
Consecuencias
Tratamientos
Esta reacción se conoce como la respuesta al estrés. Durante la respuesta al estrés, aumenta la frecuencia cardíaca, la respiración se acelera, los músculos se tensan y la presión arterial aumenta. El organismo se ha preparado para actuar.
El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, aunque hoy en día puede convertirse en una patología cuando este mecanismo de defensa puede acabar, bajo determinadas circunstancias frecuentes de ciertos modos de vida, desencadenando problemas graves de salud.
Esta es la manera en la que nuestro cuerpo nos protege. Cuando hay un correcto equilibrio, nos ayuda a mantener la concentración, nos sentimos con energía y estamos alerta. En situaciones de emergencia, el estrés puede salvar nuestra vida, nos permite defendernos, por ejemplo, si manejamos nuestro auto, podemos frenar para evitar accidentes o si hay un sismo, nos podemos poner en un lugar seguro.
Causas
Las causas por las que se puede desarrollar estrés son diversas. Aunque ciertos sucesos vitales que afectan a la familia o el entorno social en que uno vive puede ser causa del estrés, sin duda el factor más habitual es la presión en el ámbito laboral. Esta situación generalmente está provocada por unas condiciones de trabajo y formas de organización que responden más a procesos tecnológicos y criterios productivos que a las capacidades, necesidades y expectativas del individuo.
Causas externas del estrés
- Cambios importantes en la vida
- Trabajo o escuela
- Dificultades de relación
- Problemas financieros
- Estar demasiado ocupado
- Niños y familia
- Pesimismo
- Incapacidad para aceptar la incertidumbre
- Pensamiento rígido, falta de flexibilidad
- Autodiscurso negativo
- Expectativas poco realistas / perfeccionismo
- Actitud de todo o nada
Consecuencias
- Ansiedad
- Depresión
- Tensión
- Enojo
- Problemas de concentración
- OlvidoIndecisión
- Apatía
- Desesperanza
- Mayor consumo de alcohol y tabaco
- Insomnio
- Propensión a los accidentes
- Problemas de peso
- Comportamiento obsesivo-compulsivo
- Nerviosismo
Tratamientos
- Ejercicio: El ejercicio regular puede levantar el estado de ánimo y servir como distracción de las preocupaciones, lo cual permite desechar los pensamientos negativos que alimentan el estrés.
- Relajación: Las técnicas de relajación como el yoga, la meditación y la respiración profunda activan una respuesta de relajación del cuerpo, provocando un estado de sosiego contrario al estrés. Estas actividades conducen a una reducción en los niveles de estrés, un impulso en los sentimientos de alegría y serenidad.
- Dormir: Una buena rutina para dormir es esencial. Si tiene dificultades para conciliar el sueño, haga algo tranquilo y relajante antes de acostarse, como escuchar música o leer.
- Comer saludable: Tener una mala dieta entre carbohidratos refinados y alimentos azucarados puede empeorar los síntomas de estrés. Comer una dieta rica en frutas y verduras frescas, proteínas de alta calidad y grasas saludables (aceite de oliva, nueces, semillas, palta, etc.) especialmente los ácidos grasos omega-3 (como el pescado), puede ayudar a mejorar nuestro estado de ánimo.


